Café en Arles.

Café en Arles.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Un cuarto de vida.


El chocolate caliente me muestra el ocio de recordar,
dejo un libro para escribirte y decirte te amo,
guardar esto es lo más hermoso,
ame y no dejo de sonreírle a mis ojos,
aún recuerdo cuando logre verte solo a tí,
a pesar de tanta gente tu caminar me cautivo,
los horrores hicieron lo suyo pero no deje de amarte,
las caricias me llaman,
los zapatos me hacen que mis piernas tiemblen,
tu cuello me vuelve tartamuda,
y tu olor me hace suspirar hasta el cielo,
la tienda, el metro, la pintura dicen tu nombre,
cada melodía cae un día de febrero,
la nostalgia volvió a una felicidad,
por que el deseo de tu amada es verte como siempre,
aunque una sea invisible, tus pasos los seguiré instantáneamente,
tu sonrisa es mi fortaleza para detener mis emociones,
gracias por enseñarme a amar.

Para editar tu pagina se necesita una vida, para reconocerte se necesita un instante.

Sos mi caramelo.










sábado, 4 de septiembre de 2010

Maquina de escribir.


Dos toques y caigo,
tres toques y me desgarro,
tic, tac; bam, bam son algunas causas,
comenta y juro que el baile seguirá sin un paso infalso.

Deja de sonar, me aterra las lagrimas que suelta mi globo,
¿si me contagio que será de mi?
Casi media noche y las teclas siguen girando,
me arrulla la mirada del loco,
me dice que corra sin rumbo,
¡Ten cuidado, no te sueltes sin antes volar!
Yo me volteo y no solo miro dos veces tu manzana,
termino diciendo: la hambruna puede acabar.

Corre el tiempo y sigue el tic, tac.

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